jueves, 1 de agosto de 2013

Que nadie más pregunte

 Augusto Rubio Acosta
 
Desde hace cierto tiempo hay quienes se acercan o se comunican con el suscrito para preguntar la razón (o las razones) por las que no es posible encontrarme en Facebook. Hay quienes incluso me han reclamado -de manera iracunda- presencia y vida digital en la antes mencionada red social, a la que llegué hace varios años (casi al principio, cuando ninguno de los que hoy demandan mi regreso se encontraba en la misma) y en la que habité de manera -digámoslo de alguna forma- permanente. El hecho es que para zanjar definitivamente este asunto, decidí redactar este breve post que espero llegue a la mayoría de quienes me conocen (ojalá puedan compartirlo) y así no tenga que andar de respuesta en explicación, perdiendo francamente el tiempo, la vida.
Me fui de Facebook por el enorme costo de tiempo que me implicaba. Me fui porque me cansé ('me harté' es la palabra más exacta) de que el 99% (casi todos los que tenía agregados como amigos en mi cuenta personal) no aportaban contenidos de calidad u opiniones 'decentes' respecto a los temas de mi interés (literatura, derechos humanos, medio ambiente, humanidades, interculturalidad, etc). Me largué de Facebook porque prefiero leer y escribir a habitar en un espacio que -a pesar de la transparencia y conectividad que aporta- cambia sus reglas de juego cada temporada en aras de facturar dinero vendiendo a los anunciantes información tomada de los perfiles para que éstos tengan mayor precisión en sus mensajes publicitarios. Me autoexpectoré de Facebook para reiventarme. Lo hice también para impedir que la compañía tenga derechos absolutos sobre la información que genero y porque no creo que la autodenominada 'herramienta social' esté realmente interesada en el bienestar de la sociedad o en corresponder a nuestros intereses. Me fui voluntariamente y en este asunto no tiene nada que ver la paranoia sobre la privacidad. Me largué porque el verdadero debate hace mucho dejó que desapareció de la dichosa red social. Si en algún momento (hipotético y remoto caso) decido volver, lo haré tal como me fui: en silencio, pero será para 'servirme de la red', no para ser utilizado por ella. 
Espero haber sido conciso y claro. En adelante me encuentran aquí, mi lugar de siempre. Que nadie más pregunte entonces; me fui de Facebook y punto, no me jodan.

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